Welcome Weekend
Entusiasmo y temor al mismo tiempo. Aprender, desaprender y volver a aprender.
Welcome en medios:
Oyaga y el crédito privado
Pinche en la imagen para escuchar la entrevista entera
Entusiasmo y temor al mismo tiempo. Aprender, desaprender y volver a aprender.
La inteligencia artificial (IA) ha pasado en apenas dos años de ser una promesa tecnológica a convertirse en el principal motor de inversión global. Sin embargo, su impacto real todavía está lejos de materializarse: existe una dicotomía entre expectativas de productividad extraordinaria y tensiones en los mercados laborales, energéticos y financieros. El resultado es un escenario complejo que tiende a recordarnos a otras revoluciones tecnológicas, aunque con una velocidad y un alcance sin precedentes.
Uno de los grandes temores asociados a la IA es la destrucción masiva de empleo. No obstante, la velocidad de implementación observada hasta ahora sugiere que el impacto será más gradual y selectivo de lo que inicialmente se pensaba. A diferencia de procesos de automatización anteriores, la IA no elimina empleos por completo, sino que transforma tareas dentro de ellos. En este contexto, los sectores más expuestos son aquellos intensivos en tareas repetitivas, como los servicios administrativos, la atención al cliente, la contabilidad básica, la programación de bajo nivel o la producción de contenido estandarizado.
Sin embargo, el llamado empleo “white collar” no desaparecerá, sino que evolucionará. La IA actúa en muchos casos como una herramienta complementaria, amplificando la productividad del trabajador en lugar de sustituirlo completamente. Profesiones como la abogacía, la medicina o el análisis financiero seguirán siendo necesarias, aunque con una redefinición de sus funciones.
El impacto de esta transformación tampoco será homogéneo entre generaciones. Los trabajadores más jóvenes, especialmente aquellos entre 20 y 35 años, se sitúan en el epicentro del cambio. Esto se debe a que ocupan con mayor frecuencia posiciones de entrada que son más fácilmente automatizables y, además, están accediendo al mercado laboral en un momento de transición tecnológica profunda. En contraste, los trabajadores más experimentados podrían beneficiarse al incorporar herramientas de IA que potencien su productividad. Esta asimetría plantea un riesgo estructural relevante: la posible reducción de los escalones iniciales de carrera, lo que dificultaría la movilidad social en el largo plazo. A modo de ejemplo, Banco Santander publicaba hace un par de semanas que está contratando entre un 10% y un 20% menos de consultores junior.
En este contexto, la creciente dificultad de los jóvenes para incorporarse al mercado laboral exige una adaptación profunda del sistema educativo. Las posiciones de entrada, que tradicionalmente servían como fase de aprendizaje, están siendo parcialmente sustituidas por la IA. Esto implica que los jóvenes no solo competirán entre sí, sino también contra sistemas automatizados desde el primer momento. Como consecuencia, la educación debe evolucionar desde un modelo basado en la memorización y la ejecución hacia otro centrado en el pensamiento crítico, la toma de decisiones, la capacidad de supervisión y validación de resultados, así como en habilidades relacionales. Será clave formar perfiles capaces de interpretar información, cuestionarla, comunicarse eficazmente, entender las necesidades de los clientes y construir relaciones de confianza a largo plazo. En este sentido, es razonable anticipar que el periodo formativo tenderá a alargarse, con una mayor relevancia de los estudios de posgrado como vía para adquirir diferenciación. Más allá del nivel educativo, también será fundamental fomentar el aprendizaje continuo y la adaptabilidad, ya que la velocidad del cambio tecnológico hará que las habilidades queden obsoletas con mayor rapidez. En definitiva, la ventaja competitiva no residirá tanto en lo que se sabe, sino en la capacidad de aprender, desaprender y volver a aprender en entornos cada vez más dinámicos. En este contexto, los principales beneficiados volverán a ser las universidades y los centros de formación, que siguen siendo negocios con un amplio recorrido de crecimiento.
A pesar de la rápida adopción de herramientas de IA, el impacto sobre la productividad agregada aún no se ha materializado de forma clara. La Reserva Federal de St. Louis estima que un 41% de los estadounidenses utilizó IA en algún momento de noviembre de 2025 para ayudarles en tareas laborales. Muchas empresas se encuentran todavía en fases de experimentación, integrando soluciones sin haber rediseñado completamente sus procesos internos. Esta divergencia entre adopción tecnológica y mejoras productivas es consistente con experiencias históricas, donde los beneficios de grandes innovaciones tardan años en reflejarse plenamente en los datos macroeconómicos.
En paralelo, el desarrollo de la IA está impulsando un ciclo de inversión sin precedentes, especialmente entre los grandes actores tecnológicos. El crecimiento de la inversión por parte de los hyperscalers refleja la magnitud de esta apuesta. Tras alcanzar aproximadamente 380.000 millones de dólares en 2025, se espera que esta cifra se eleve hasta unos 660.000 millones en 2026.
Este incremento sitúa a la IA en una categoría comparable a grandes ciclos históricos de inversión en infraestructuras, aunque con una concentración mucho mayor en un reducido número de compañías. A lo largo de la historia económica, episodios como la expansión del ferrocarril en el siglo XIX, la electrificación de las economías desarrolladas a comienzos del siglo XX o el despliegue de internet y la fibra óptica a finales de los años noventa comparten un patrón común: todos ellos requirieron fuertes inversiones iniciales en activos físicos antes de que los beneficios económicos se materializaran plenamente. En el caso del ferrocarril, la sobreinversión fue evidente y muchas compañías no sobrevivieron, pero la infraestructura construida terminó transformando el comercio y la movilidad. De forma similar, la electrificación tardó años en traducirse en mejoras de productividad, ya que las empresas tuvieron que rediseñar sus procesos productivos para aprovecharla. Más recientemente, el auge de internet estuvo acompañado de un exceso de capacidad y de la burbuja puntocom, pero esa misma infraestructura sentó las bases de la economía digital actual. La IA parece seguir una lógica análoga: una fase inicial de inversión intensiva en centros de datos, capacidad computacional y energía, con retornos todavía inciertos y potencial riesgo de sobrecapacidad en el corto plazo, pero con la capacidad de generar profundas ganancias de productividad a medio y largo plazo una vez que las aplicaciones y los modelos de negocio maduren.
Otro elemento clave en esta transformación es el consumo energético. La IA requiere una infraestructura intensiva en centros de datos que demandan grandes cantidades de electricidad. Además, estos centros deben situarse cerca de los puntos de consumo, lo que implica que el desarrollo de esta infraestructura será global. Aunque el aumento reciente de los precios de la energía no puede atribuirse exclusivamente a la IA, su desarrollo sí actuará como un impulsor estructural de la demanda energética en los próximos años.
Para hacer frente a este desafío, las grandes tecnológicas están desarrollando distintas soluciones. Entre ellas destacan las inversiones en energía nuclear, especialmente en reactores modulares pequeños, la firma de acuerdos a largo plazo para el suministro de energías renovables y el desarrollo de capacidades propias de generación y almacenamiento. Este movimiento podría tener implicaciones relevantes en los mercados energéticos, incluyendo presiones al alza en los precios y una mayor competencia por el acceso a la electricidad.
La financiación está teniendo un impacto directo en los mercados de crédito. La emisión de deuda por parte del sector tecnológico ha crecido de forma explosiva, hasta el punto de que su peso dentro de las emisiones corporativas globales ha pasado de aproximadamente el 10% en 2024 al 31% previsto para 2026. Esto implica que los mercados de crédito están desarrollando una sensibilidad creciente al ciclo tecnológico, incrementando su beta y, por tanto, volviéndose más vulnerables a cambios en el sentimiento inversor hacia este sector.
Este volumen de emisión es significativo incluso en términos macroeconómicos. Las necesidades de financiación asociadas al desarrollo de la IA empiezan a alcanzar magnitudes comparables a las emisiones netas soberanas de grandes economías, como Estados Unidos, donde se sitúan en torno a los 2,3 billones de dólares. La consecuencia es una creciente competencia por el capital disponible y una mayor interconexión entre los mercados tecnológicos y los mercados financieros globales.
En este contexto, Europa está desempeñando un papel particularmente destacado en la financiación de estos proyectos. Las emisiones de empresas estadounidenses en euros han alcanzado niveles elevados, aprovechando las condiciones del mercado europeo. Esto ha llevado a un aumento significativo del volumen de deuda emitida en la región, con una preferencia por vencimientos largos, lo que contrasta con otras geografías.
En conjunto, la inteligencia artificial no debe entenderse como una revolución instantánea, sino como una transición compleja que afecta simultáneamente a múltiples dimensiones de la economía. Su impacto sobre el empleo será transformador, pero no necesariamente destructivo. Su efecto sobre la productividad será relevante, aunque progresivo en el tiempo. Y su desarrollo estará condicionado por factores financieros y energéticos que podrían actuar tanto como catalizadores como limitaciones.
El mercado, por ahora, no sabe si posicionarse desde el entusiasmo o desde el temor ante sus implicaciones. Probablemente, la realidad termine situándose en un punto intermedio: la IA transformará profundamente la economía global, pero lo hará de forma más gradual de lo que actualmente descuentan las expectativas más optimistas.
Como última reflexión, me gustaría destacar cómo ha cambiado mi propia forma de preparar este escrito a lo largo de los años. Todo parte de una idea inicial: saber sobre qué quieres escribir. Para ello, es fundamental leer de forma constante, de modo que cuando llega el momento de redactar ya tengo una base mínima de conocimiento. A continuación, busco artículos, estudios y notas relacionadas con el tema; los leo, los imprimo y los subrayo. Después, selecciono los fragmentos e ideas más relevantes y recurro a herramientas como mi querido ChatGPT, al que le indico la estructura que quiero seguir y los puntos clave previamente filtrados por mí. Con ese material, genero un primer borrador que posteriormente imprimo, reviso y edito, incorporando datos, gráficos y, sobre todo, mi propia opinión y conclusiones. Este proceso muestra bien hasta qué punto la inteligencia artificial no sustituye el trabajo intelectual, sino que lo transforma. En mi caso, ya está cambiando de manera tangible la forma en la que pienso, estructuro y produzco contenido.
Evolución mercados
Welcome AM
917 829 206
Paseo de la Castellana 110, 4ª planta, 28046, Madrid.
El presente documento ha sido elaborado por Welcome Asset Management, SGIIC, S.A. (“Welcome AM SGIIC”) con el fin único y exclusivo de recoger las opiniones y expectativas del equipo de profesionales de dicha sociedad sobre la actualidad de los mercados financieros. Dichas opiniones y expectativas no constituyen, en ningún caso, recomendaciones en materia de inversión ni una oferta para la adquisición o suscripción de instrumentos financieros. El contenido del presente documento está basado en información que se considera correcta y que ha sido obtenida de la información pública disponible y de las propias estimaciones del equipo de profesionales de Welcome AM SGIIC. No obstante, ni Welcome AM SGIIC ni ninguno de sus respectivos administradores, directivos y empleados garantizan la integridad y exactitud del contenido del presente documento, el cual no deberá interpretarse como que refleja íntegramente el pasado, presente y futuro de las entidades que se mencionan en el mismo. Las conclusiones del presente documento se fundamentan en condiciones económicas y de mercado vigentes a fecha de hoy, las cuales podrían experimentar alteraciones, lo que obligaría a revisar algunas de las hipótesis asumidas en el mismo. Welcome AM SGIIC no ha realizado ni obtenido de un experto una verificación independiente acerca de la exactitud e integridad de la información que ha servido de base para la elaboración del presente documento, ni una confirmación de la razonabilidad de las hipótesis utilizadas para el mismo. La información que se incluye en el presente documento se ha obtenido de fuentes consideradas fiables, y aunque se ha tenido un cuidado razonable para garantizar que la información que incluye no sea ni incierta ni equívoca en el momento de su publicación, no se garantiza que sea exacta y completa. El presente documento lleva implícito la formulación de juicios subjetivos. En particular, gran parte de los criterios utilizados se basan, en todo o en parte, en estimaciones sobre los resultados futuros de las entidades mencionadas en el mismo, por lo que dadas las incertidumbres inherentes a cualquier información concerniente al futuro, algunas de estas hipótesis podrían no materializarse tal y como se han definido. Este documento no constituye, y no puede ser utilizado como una oferta para la inversión, suscripción o adquisición de instrumentos financieros. Cualquier decisión de compra o venta sobre los valores emitidos por las entidades mencionadas en el mismo, deberá adoptarse teniendo en cuenta la información pública existente sobre tales valores y, en su caso, atendiendo al contenido del folleto o folletos registrados en los organismos supervisores correspondientes. Los receptores de este documento deberán tener en cuenta que los valores o instrumentos a los que el mismo se refiere pueden no ser adecuados a sus objetivos de inversión o a su posición financiera, y que los resultados históricos de las inversiones no garantizan resultados futuros. En consecuencia con todo lo anterior, ni Welcome AM SGIIC, ni sus respectivos socios, administradores, directivos y empleados, asumen responsabilidad alguna por los daños o perjuicios que, directa o indirectamente, pudieran derivarse de las decisiones que se adopten sobre la base del presente documento ni del uso que sus destinatarios hagan de la misma. Sus datos personales se encuentran albergados en un fichero automatizado en nuestras oficinas de Madrid, en Paseo de la Castellana, 110, 4ª Planta - 28046 Madrid. A menos que se especifique lo contrario, estos datos pueden ser utilizados por Welcome AM SGIIC con el propósito de remitirle comunicaciones comerciales. En caso de querer ejercer sus derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición, por favor, póngase en contacto con nosotros a través de la dirección de email dpo@welcome-am.com En caso de que no desee recibir ninguna comunicación por parte de Welcome AM SGIIC, por favor notifíquenoslos a través de la dirección del email dpo@welcome-am.com Welcome Asset Management, SGIIC, S.A., Inscrita en el Registro Mercantil de Madrid al tomo 43.333, folio 83, hoja M-765.532, y con CIF A-58.373.812, e inscrita en el Registro de Sociedades Gestoras de Instituciones de Inversión Colectiva de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (“CNMV”) con el número 78.








